La etiqueta de los pedos en el mundo
El pedo es universal. Las reglas en torno a él no lo son. Lo que constituye un escándalo social en un comedor berlinés puede ser un cumplido al cocinero en otro contexto cultural. El mosaico global de la etiqueta de la flatulencia —desde las normas de supresión en los entornos formales del Asia oriental hasta las actitudes supuestamente más relajadas en ciertas culturas nómadas— revela tanto sobre las estructuras de poder social como sobre el gas intestinal.
El tabú occidental y su historia
El tabú moderno occidental en torno a la flatulencia pública es principalmente producto de la cultura cortesana europea de los siglos XVI al XVIII, en la que las funciones corporales se regularon progresivamente como marcadores de refinamiento social. El estudio sociológico fundamental de Norbert Elias, «El proceso de civilización» (1939), traza cómo comportamientos que eran insignificantes en la vida comunal medieval —incluido tirarse pedos libremente en la mesa— se estigmatizaron progresivamente como señales de escasa educación. El De Civilitate Morum Puerilium de Erasmo de Rotterdam (1530) aconsejaba a los niños suprimir los pedos por razones de salud si era posible, pero también reconocía la vergüenza social de las emisiones audibles. En el siglo XIX, la flatulencia en la buena sociedad se había vuelto efectivamente invisible, no porque hubiera dejado de ocurrir, sino porque las reglas de reconocimiento habían cambiado.
Culturas donde los sonidos corporales señalan apreciación
La noción de que la flatulencia audible es universalmente grosera es empíricamente falsa. En ciertos contextos tradicionales del África subsahariana, Oriente Medio y partes del Sudeste Asiático, los sonidos corporales audibles tras una comida se entienden como expresiones de satisfacción o como señales de buena digestión, ambos cumplidos al anfitrión. Estas normas se exageran a menudo en la literatura de viajes popular, pero el trabajo de campo antropológico sí documenta comunidades específicas en las que la supresión de tales sonidos sería ella misma considerada extraña o incluso ofensiva. La distinción clave es el contexto: estas normas se aplican en situaciones sociales específicas y definidas (después de comer, entre familia o miembros cercanos de la comunidad) y no implican un permiso general en todo momento.
Entornos formales del Asia oriental
En Japón, Corea y muchas sociedades del Asia oriental con fuertes influencias confucianas, la flatulencia pública conlleva un pesado estigma en contextos formales. El énfasis en la armonía colectiva, el honor social (面子, miànzi en chino; 面目, mentsu en japonés) y la disciplina corporal en público convierte la flatulencia audible en una seria violación social. Esto se extiende a cualquier sonido involuntario: estornudar sin cubrirse la boca está igualmente estigmatizado. Existe humor privado sobre el tema —la tradición del humor escatológico japonés es rica, incluido el rollo He-Gassen—, pero el umbral de lo que constituye una exhibición pública aceptable es sustancialmente más bajo que en muchos contextos occidentales. Curiosamente, algunos investigadores sostienen que estas normas más estrictas en público aumentan la importancia del humor privado sobre el tema.
Culturas indígenas y las funciones naturales
Muchas culturas indígenas de América, Australia y el Ártico tienen relaciones significativamente diferentes con las funciones corporales que las moldeadas por la cultura cortesana europea. Los relatos antropológicos de varios grupos de Primeras Naciones, comunidades inuit y pueblos aborígenes australianos señalan que el cuerpo natural se aborda generalmente con menos vergüenza que en las sociedades occidentales posindustriales, aunque esto varía enormemente entre grupos y contextos específicos. Varios mitos del embaucador de los nativos americanos involucran la flatulencia como recurso argumental, a menudo utilizado por figuras como el Coyote o el Cuervo para engañar a los enemigos o comentar la pretensión social. En estas tradiciones narrativas, el pedo no es vulgar sino una herramienta del astuto mundo natural contra el rígido orden social.
¿Sabías que?
- «El proceso de civilización» de Norbert Elias (1939) traza directamente cómo la cultura cortesana europea estigmatizó la flatulencia a partir del siglo XVI.
- Erasmo de Rotterdam escribió consejos explícitos sobre la etiqueta de los pedos en su manual de modales de 1530 destinado a los niños.
- En la antigua Roma, el emperador Claudio supuestamente consideró emitir un edicto que permitiera tirarse pedos en la mesa por razones de salud.
- La figura del embaucador en muchas tradiciones indígenas norteamericanas usa la flatulencia como un recurso cómico y subversivo recurrente.
Dato curioso
Según las Vidas de los doce Césares de Suetonio, el emperador Claudio estaba tan preocupado por los informes de que aguantarse los gases era perjudicial para la salud que consideró seriamente emitir un edicto imperial que permitiera la flatulencia en los banquetes. El edicto nunca se emitió finalmente, lo que quizá explique mucho sobre las cenas romanas.
Fuentes
- Elias, N. (1939/2000). El proceso de civilización. Blackwell Publishers.
- Erasmo de Rotterdam (1530). De Civilitate Morum Puerilium. (Trad. B. McGregor, 1985). University of Toronto Press.
- Suetonio (hacia 121 d. C.). Vidas de los doce Césares. (Trad. R. Graves, 1957). Penguin Classics.
- Radin, P. (1956). El embaucador: Un estudio en la mitología de los nativos americanos. Schocken Books.