Comida picante y gases: ¿el chile de verdad hace que te tires pedos?
Desde los currys ardientes hasta los chiles que hormiguean en la lengua, la comida picante tiene fama de trastornar el sistema digestivo, pero ¿el picante realmente hace que te tires más pedos? La respuesta está en un compuesto llamado capsaicina y en cómo acelera el intestino.
La ciencia del picante y tu intestino
La sensación de ardor de la comida picante proviene de la capsaicina, el compuesto activo de los chiles. La capsaicina se une a un receptor llamado TRPV1, el mismo receptor que detecta el calor real y el dolor físico. La boca, el estómago y los intestinos están recubiertos de receptores TRPV1, por eso una comida picante puede producir sensaciones desde los labios hasta todo el tracto digestivo. Cuando la capsaicina activa estos receptores en el intestino, desencadena una cascada de respuestas: mayor secreción de jugos digestivos, terminaciones nerviosas estimuladas y contracciones musculares aceleradas conocidas como peristaltismo. Esta actividad intensificada hace que la comida atraviese los intestinos más rápido de lo habitual. Aunque la capsaicina en sí no se fermenta en gas, la forma en que acelera el sistema digestivo prepara el terreno para más flatulencia, heces más blandas y esa conocida urgencia tras el curry.
Por qué las comidas picantes aumentan la flatulencia
Hay varias razones por las que una comida picante puede dejarte con más gases de lo normal. Primero, la capsaicina acelera el tránsito intestinal, dando al intestino delgado menos tiempo para absorber por completo los carbohidratos. Los carbohidratos no digeridos llegan entonces al colon, donde las bacterias intestinales los fermentan y liberan hidrógeno, dióxido de carbono y a veces metano. Segundo, los platos picantes rara vez se comen solos: piensa en el chili con carne cargado de frijoles, los currys ricos en cebolla y ajo o las salsas llenas de legumbres. Estos acompañamientos son de por sí notorios productores de gas gracias a las fibras fermentables y los oligosacáridos. Tercero, la comida muy picante puede irritar el revestimiento intestinal en personas sensibles y empeorar los síntomas del síndrome del intestino irritable. Por último, al comer picante se suele tragar aire extra, bebiendo deprisa para refrescar la boca y respirando rápido.
Capsaicina, bacterias intestinales y olor
Investigaciones recientes sugieren que la capsaicina hace más que acelerar las cosas: podría remodelar el propio microbioma intestinal. Estudios en animales y humanos indican que el consumo regular de capsaicina puede aumentar la abundancia de ciertas bacterias beneficiosas, como las que producen ácidos grasos de cadena corta, alterando a la vez los patrones de fermentación. Este cambio puede influir tanto en el volumen como en el olor del gas que produces. El característico olor a huevo podrido de la flatulencia procede en gran parte del sulfuro de hidrógeno y de otros compuestos azufrados. Si una comida picante es además rica en ingredientes con mucho azufre como ajo, cebolla o huevos, el gas resultante puede ser especialmente penetrante. Curiosamente, la capsaicina también tiene propiedades antimicrobianas que pueden suprimir algunos microbios productores de gas, así que el efecto neto sobre el olor varía mucho de una persona a otra.
Cómo controlar los gases de la comida picante
Si la comida picante te deja de forma fiable hinchado y con gases, algunas estrategias pueden ayudar. La clave es desarrollar tolerancia poco a poco: quienes comen chile con regularidad suelen referir menos molestias digestivas que los ocasionales, porque el intestino se adapta a la capsaicina con el tiempo. Acompañar los platos picantes con alimentos refrescantes y fáciles de digerir como arroz o yogur puede amortiguar el efecto, y los probióticos del yogur pueden ayudar a la digestión. Mantenerse bien hidratado ayuda a que el tránsito intestinal sea suave y no caótico. Quien es propenso a los gases puede limitar los clásicos acompañantes gasógenos —frijoles, cebolla y ajo— durante una comida ya de por sí ardiente. Y como el estrés y comer con prisa aumentan el aire tragado, con solo comer más despacio en la mesa se nota una diferencia sorprendente. Si la comida picante provoca dolor intenso o diarrea persistente, conviene consultar a un médico.
¿Sabías que...?
- La capsaicina se mide en la escala Scoville; la capsaicina pura alcanza unas 16 millones de unidades Scoville.
- Las aves no perciben el sabor de la capsaicina, por eso las plantas de chile desarrollaron su picor para disuadir a los mamíferos pero no a las aves que dispersan sus semillas.
- Los intestinos tienen receptores TRPV1 del 'calor' igual que la boca, así que la comida picante puede arder tanto a la entrada como a la salida.
- La leche calma el ardor del chile mejor que el agua porque las proteínas de caseína se unen a la capsaicina y la arrastran.
Dato curioso
La sensación que algunos llaman 'anillo de fuego' tras una comida muy picante es fisiología real: la capsaicina sobrante que sobrevive a la digestión puede activar a la salida los mismos receptores del dolor TRPV1 que encendieron tu lengua a la entrada.
Fuentes
- Kang, C. et al., Gut Microbiota Mediates the Protective Effects of Dietary Capsaicin against Chronic Low-Grade Inflammation, mBio, 2017
- Bortolotti, M. & Porta, S., Effect of Red Pepper on Symptoms of Irritable Bowel Syndrome, Digestive Diseases and Sciences, 2011
- Levitt, M.D., Furne, J., Aeolus, M.R., Evaluation of an Extremely Flatulent Patient, American Journal of Gastroenterology, 1998
- O'Neill, J. et al., Unravelling the Mystery of Capsaicin: A Tool to Understand and Treat Pain, Pharmacological Reviews, 2012