El pedo en la Europa medieval: cuando ventosear era normal
La Europa medieval tenía una relación con el cuerpo radicalmente diferente a la nuestra. Norbert Elias lo documentó en su obra monumental 'El proceso de la civilización': los estándares corporales que hoy damos por sentados son históricamente recientes. El ventosear en público, las funciones corporales en espacios compartidos, y el humor de pedos eran parte de la vida cotidiana medieval de formas que hoy resultan casi inimaginables.
El proceso de civilización: Norbert Elias y los estándares corporales
El sociólogo Norbert Elias publicó 'El proceso de la civilización' en 1939, una obra que examinó cómo los estándares de comportamiento corporal cambiaron radicalmente en Europa entre los siglos XII y XVIII. Su fuente principal: los libros de etiqueta medievales y del Renacimiento temprano, incluyendo el 'De civilitate morum puerilium' de Erasmo de Rotterdam (1530). Elias documentó que en la Europa medieval, ventosear en presencia de otros era aceptado — aunque los libros de etiqueta más refinados empezaban a sugerir discreción. El 'Facetus' (siglo XII) y otros textos de etiqueta medievales mencionan los pedos como parte de la vida cotidiana sin el nivel de tabú que desarrollaría posteriormente. La tesis de Elias: el aumento del umbral de vergüenza corporal no es un progreso moral sino un desarrollo sociológico ligado a la formación del Estado, la vida en corte, y el refinamiento de las clases altas como distinción social.
Fabliaux: el género literario del pedo medieval
Los fabliaux son cuentos cómicos cortos en verso, producidos principalmente en Francia entre los siglos XII y XIV. Son la fuente literaria más rica para entender el humor medieval sobre el cuerpo. Los pedos son un tema recurrente en los fabliaux — no como tabú sino como material cómico ordinario. El 'Roman de Fauvel' (1310-1314), una sátira política extensa, incluye referencias escatológicas como parte de su crítica. Chaucer, influenciado por la tradición del fabliau, incluyó el famoso episodio del 'Cuento del Molinero' en los Cuentos de Canterbury (ca. 1390), donde el humor de pedos es parte central de la narrativa. Boccaccio en el Decamerón también usa el humor corporal. El patrón común: el pedo en la literatura medieval funciona como herramienta de demolición social — el pretencioso, el rico, el poderoso es humillado por una función corporal que iguala a todos. El cuerpo como igualador democrático.
Vida cotidiana y arquitectura: dónde y cómo se ventoseaba en la Edad Media
La vida cotidiana medieval era física en maneras que nuestra cultura moderna ha suavizado enormemente. Las casas pequeñas con varias familias o generaciones conviviendo en el mismo espacio hacían la privacidad corporal prácticamente imposible. Los banquetes medievales eran eventos multitudinarios con comidas que producían naturalmente gas — legumbres, cereales gruesos, cerveza — y sin la expectativa moderna de discretion. Los castillos medievales tenían retretes (garderobes) empotrados en las paredes, directamente sobre el foso o el exterior. La necesidad de 'hacer uso' de estas instalaciones no estaba ocultada como en la cultura moderna. Los registros de vida de corte medieval, incluyendo descripciones de cámaras reales y protocolos de cámara, muestran que las funciones corporales del monarca no eran eventos privados sino semipúblicos. Ventosear durante el sueño, durante las comidas, durante la conversación era simplemente parte de la realidad corporal compartida.
El giro: cuándo el pedo se volvió vergonzoso
El cambio en los estándares sobre la flatulencia se produjo gradualmente entre los siglos XV y XVII, acelerándose en el XVIII. Los libros de etiqueta del Renacimiento y del período barroco muestran el aumento progresivo de las normas de discreción corporal. Erasmo en 'De civilitate' (1530) ya aconseja: si no puedes evitar ventosear, hazlo al menos en silencio. El desarrollo de las cortes como espacios de refinamiento social (la corte de Versalles bajo Luis XIV es el ejemplo paradigmático) creó una clase de aristócratas que usaban el control corporal como distinción social. Quien no pudiera controlarse corporalmente era 'rústico', 'campesino', 'incivilizado'. Esta asociación entre control corporal y estatus social se fue extendiendo gradualmente hacia abajo en la jerarquía social. Para el siglo XIX, la era victoriana había convertido el control corporal en virtud moral. El tabú del pedo que hoy experimentamos es, en términos históricos, sorprendentemente reciente.
¿Sabías que?
- Norbert Elias documentó en 'El proceso de la civilización' (1939) que ventosear en público era aceptado en la Europa medieval — el tabú es históricamente reciente.
- Los fabliaux (siglos XII-XIV) son cuentos cómicos medievales franceses donde el pedo es material cómico ordinario, no tabú.
- Los Cuentos de Canterbury de Chaucer (ca. 1390) incluyen el famoso 'Cuento del Molinero' con humor de pedos como parte central de la narrativa.
- Erasmo de Rotterdam en 'De civilitate' (1530) ya aconseja: si no puedes evitar ventosear, hazlo al menos en silencio — uno de los primeros signos del cambio cultural.
Dato curioso
En los registros medievales de la corte inglesa, existe documentación de que Eduardo II (rey de Inglaterra 1307-1327) otorgó un feudo de tierras a un hombre llamado Roland de Fournival a cambio de una actuación anual en Navidad: saltar, silbar y... ventosear delante del rey. Este derecho y obligación feudal — conocido como 'serjeanty' — era una forma de entretenimiento cortesano completamente seria. La flatulencia performativa era un servicio feudal válido en la Inglaterra medieval. Los registros son auténticos y se conservan en los archivos nacionales ingleses.
Fuentes
- Elias, N. (1939/2000). El proceso de la civilización. Fondo de Cultura Económica.
- Ziolkowski, J.M. (2008). Obscenity in the Latin grammatical and rhetorical tradition. Journal of the History of Sexuality.
- Bakhtin, M. (1965/1984). Rabelais and His World. Indiana University Press.