Chicle y gases: por qué un hábito inofensivo hincha la barriga
El chicle parece inofensivo, pero con cada masticada se puede tragar aire y cada chicle sin azúcar puede introducir en el intestino edulcorantes difíciles de digerir: una doble receta para la hinchazón y las flatulencias.
El aire que tragas
La forma más inmediata en que el chicle produce gases no tiene nada que ver con sus ingredientes: es el aire que tragas sin darte cuenta. Este proceso, llamado aerofagia, ocurre cada vez que masticas, hablas o produces más saliva de lo normal. Mascar chicle desencadena las tres cosas a la vez. El movimiento constante de la mandíbula estimula un flujo de saliva, y cada deglución refleja lleva una pequeña burbuja de aire al estómago. A lo largo de una sesión de veinte minutos, esas burbujas suman un volumen sorprendente de nitrógeno y oxígeno. Parte de ese aire sube en forma de eructo, pero otra parte continúa por el tubo digestivo y acaba saliendo como flatulencia. Como el aire tragado es en su mayoría nitrógeno, el gas resultante suele ser inodoro, aunque no menos perceptible cuando se anuncia en el momento menos oportuno.
Sin azúcar, pero lleno de gas: el sorbitol y compañía
La mayoría de los chicles modernos se endulzan no con azúcar sino con polialcoholes como sorbitol, xilitol, manitol y maltitol. Estos polioles saben dulces pero solo se absorben parcialmente en el intestino delgado. Lo que pasa sin digerir llega al colon, donde las bacterias residentes lo fermentan con entusiasmo, liberando hidrógeno, dióxido de carbono y a veces metano. El sorbitol es un culpable destacado: los estudios muestran que apenas cinco a veinte gramos pueden provocar hinchazón, retortijones y gases en personas sensibles, y un solo chicle puede contener más de un gramo. Si masticas un paquete entero durante una tarde, la dosis sube rápido. Como los polioles también atraen agua al intestino por ósmosis, quienes mascan mucho chicle a veces tienen heces blandas además de gases: una señal clásica de que la culpa es del edulcorante y no solo del aire.
Del chicle al intestino: cómo se forma el gas
El gas que sientes tras una larga sesión de mascado proviene de dos motores que trabajan en tándem. El primero es mecánico: el aire tragado simplemente atraviesa tu cuerpo. El segundo es microbiano y aparece más despacio. Cuando el sorbitol no absorbido llega al intestino grueso, billones de bacterias intestinales lo tratan como una comida gratis. Su fermentación produce una mezcla de gases en cuestión de horas, y por eso las flatulencias suelen llegar mucho después de terminar el chicle. El volumen exacto depende de tu microbioma individual; las personas cuyas bacterias fermentan los polioles de forma eficiente producen bastante más gas que otras. Por eso el efecto varía tanto de una persona a otra. Alguien con un intestino sensible o una afección como el síndrome del intestino irritable puede reaccionar con fuerza a una dosis que deja a un amigo totalmente indiferente.
Cómo mascar sin consecuencias
No hace falta renunciar por completo al chicle para estar cómodo. La solución más sencilla es la moderación: limitarte a uno o dos chicles en lugar de mascar sin parar mantiene bajos el aire tragado y la dosis de polioles. Mascar despacio y con la boca cerrada reduce la cantidad de aire que tragas. Si los polialcoholes son tu desencadenante, revisa la etiqueta: algunos chicles indican su contenido de polioles, y en muchos países el envase lleva la advertencia de que un consumo excesivo puede tener efecto laxante. Cambiar a un chicle endulzado con un edulcorante no fermentable, o con menos sorbitol, puede ayudar. Por último, si el chicle te hincha de forma sistemática, conviene plantearse si tienes intolerancia a los polioles o una sensibilidad más amplia a los FODMAP, que un dietista puede ayudarte a evaluar y manejar.
¿Sabías que...?
- Un solo chicle sin azúcar puede contener más de un gramo de sorbitol.
- El aire tragado al mascar es en su mayoría nitrógeno, así que el gas resultante suele ser inodoro.
- Con apenas cinco a veinte gramos de sorbitol se pueden provocar hinchazón y gases en personas sensibles.
- En muchos países, el chicle sin azúcar debe llevar por ley la advertencia de que un consumo excesivo puede tener efecto laxante.
Dato curioso
Los médicos han descrito casos de pérdida de peso grave y diarrea crónica en pacientes que masticaban decenas de chicles con sorbitol al día; el misterio solo se resolvió cuando alguien por fin preguntó por su hábito de mascar chicle.
Fuentes
- Fernández-Bañares F. et al., Sugar malabsorption in functional bowel disease, American Journal of Gastroenterology, 1993
- Bauditz J. et al., Severe weight loss caused by chewing gum, BMJ, 2008
- Yao C.K. et al., Review article: insights into polyol intolerance and gastrointestinal symptoms, Alimentary Pharmacology & Therapeutics, 2014