Aerofagia: cómo el aire tragado se convierte en gas intestinal
No todo el gas intestinal lo producen las bacterias: una parte es simplemente aire que has tragado. La aerofagia, el acto inconsciente de tragar aire, es una causa sorprendentemente común e infravalorada de eructos, hinchazón y flatulencia.
¿Qué es la aerofagia?
Aerofagia significa literalmente “comer aire”. Describe la ingestión de cantidades excesivas de aire, que ocurre sobre todo de forma inconsciente al comer, beber, hablar o sentir ansiedad. Todos tragamos un pequeño volumen de aire con cada bocado de comida y de saliva, y es completamente normal. El problema empieza cuando el volumen es lo bastante grande como para causar síntomas. La mayor parte del aire tragado se eructa enseguida, pero una porción continúa hacia el estómago y los intestinos, donde se suma al gas que ya produce la fermentación bacteriana. A diferencia del gas de fermentación, el aire tragado es rico en nitrógeno y oxígeno, los mismos gases que componen la atmósfera. Los médicos distinguen el inocuo tragar aire cotidiano de la aerofagia patológica, un trastorno gastrointestinal funcional reconocido en el que la deglución crónica y excesiva provoca hinchazón y molestias notables.
El viaje del aire tragado
Cuando tragas aire, este se acumula primero en el estómago y forma la conocida “burbuja gástrica” visible en las radiografías. El cuerpo tiene tres formas de afrontarlo. La más rápida es el eructo: el aire asciende por el esófago y escapa por la boca. Una segunda parte se absorbe a través de la pared intestinal hacia la sangre y finalmente se exhala por los pulmones. Lo que queda se empuja hacia el intestino delgado y grueso, de donde sale al fin como flatulencia. Como el aire es aproximadamente cuatro quintas partes nitrógeno – un gas que las bacterias no consumen y que el cuerpo absorbe muy despacio – el aire tragado aporta gran parte del nitrógeno presente en la flatulencia. Por eso los análisis del gas intestinal suelen mostrar el nitrógeno como el componente más abundante, sobre todo en quienes tragan mucho aire.
Por qué tragamos aire
Muchos hábitos cotidianos aumentan en silencio la entrada de aire. Comer o beber demasiado deprisa, hablar mientras se mastica y engullir la comida son culpables clásicos. El chicle y los caramelos duros mantienen en marcha la boca y la garganta, arrastrando aire extra con cada deglución. Las bebidas con gas aportan gas directamente, y beber con pajíta introduce aire junto con el líquido. Fumar y vapear implican inhalaciones y degluciones repetidas. La ansiedad y el estrés son detonantes poderosos, porque las personas nerviosas tragan con mucha más frecuencia, a veces de forma audible. También influyen factores médicos: dentaduras mal ajustadas, goteo posnasal, reflujo ácido y el uso de equipos CPAP para la apnea del sueño pueden forzar más aire hacia el tubo digestivo. Incluso la congestión nasal crónica favorece la respiración por la boca y el tragar aire, agravando el problema con el tiempo.
Reconocer y manejar la aerofagia
Los síntomas característicos de la aerofagia son eructos frecuentes, sensación de plenitud, distensión abdominal visible que empeora a lo largo del día y aumento de la flatulencia. Como se solapan con muchos trastornos digestivos, los médicos suelen diagnosticar la aerofagia revisando los hábitos alimentarios y descartando otras causas; en algunos casos las pruebas de imagen muestran volúmenes de gas inusualmente grandes en estómago e intestino. La buena noticia es que el manejo es en gran medida conductual y muy eficaz. Comer despacio, masticar con la boca cerrada y dejar los cubiertos entre bocados reducen la entrada de aire. Evitar chicles, pajítas, bebidas con gas y el tabaco ayuda aún más. Tratar el reflujo o la congestión nasal elimina detonantes ocultos. Para la deglución ligada al estrés, las técnicas de relajación, los ejercicios de respiración y, a veces, la logopedia pueden reeducar el reflejo. Los casos graves y persistentes se benefician de la derivación a un gastroenterólogo.
¿Sabías que?
- El aire tragado es la razón principal de que exista el eructo: la vía más rápida del cuerpo para expulsar el exceso de gas por donde entró.
- El nitrógeno, el gas dominante en la atmósfera, es también el más abundante en la flatulencia de muchas personas, en gran parte gracias al aire tragado.
- Mascar chicle puede casi duplicar la frecuencia con la que alguien traga, aumentando la entrada de aire incluso sin comer.
- La aerofagia patológica está oficialmente clasificada entre los trastornos gastrointestinales funcionales reconocidos por los gastroenterólogos.
Dato curioso
Los astronautas deben tener especial cuidado con el aire tragado: en ingravidez la burbuja de gas del estómago no sube hacia arriba, lo que dificulta mucho eructar, así que el aire que baja tiene más probabilidades de salir por el otro extremo.
Fuentes
- Bredenoord AJ, Smout AJPM, Air swallowing, belching, and reflux, American Journal of Gastroenterology, 2006
- Suarez FL, Levitt MD, An understanding of excessive intestinal gas, Current Gastroenterology Reports, 2000
- Lacy BE et al., Bloating and Distension, Gastroenterology, 2016