Roland el Pedorro: el flatulista del rey medieval
En la Inglaterra del siglo XII, según se cuenta, un hombre poseía toda una finca señorial y sus tierras a cambio de una única y espectacular actuación flatulenta ante el rey cada Navidad. Su nombre era Roland, y su historia es una de las notas al pie más extrañas de la historia feudal.
Una finca a cambio de flatulencias
Bajo el reinado de Enrique II de Inglaterra (1154-1189), un hombre registrado como Roland le Pétour, o Roland el Pedorro, habría poseído la finca señorial de Hemingstone en Suffolk. Lo que hace extraordinaria su tenencia es la condición vinculada a ella. En lugar de pagar renta en monedas, cosechas o servicio militar, Roland debía a la corona un tipo de deber muy distinto. Su tierra se poseía mediante una forma de acuerdo feudal conocida como serjeanty, en la que los arrendatarios prestaban un servicio personal específico al rey. La mayoría de estos deberes consistían en portar el estandarte real, proporcionar caballos o servir en la mesa del rey. La obligación de Roland, sin embargo, era entretener al monarca con una actuación tan peculiar que se ha recordado durante más de ocho siglos.
La actuación navideña
Según los registros que se conservan, Roland debía presentarse ante el rey cada año el día de Navidad y ejecutar lo que el latín medieval describía como unum saltum, unum siffletum et unum bumbulum: un salto, un silbido y un pedo. Este acto combinado de acrobacia, música y flatulencia debía realizarse de forma simultánea o en rápida sucesión para satisfacer los términos de su arrendamiento. En una época en que las cortes reales apreciaban a artistas de todo tipo, desde juglares hasta bufones, Roland ocupaba un nicho especializado e innegablemente memorable. El momento navideño era significativo, pues la temporada festiva medieval era un periodo de banquetes, jolgorio y locura consentida, en el que incluso el humor más grosero encontraba un público receptivo entre una nobleza que, de otro modo, podría haber exigido diversiones más refinadas.
Documentado en los registros reales
Sorprendentemente, la tenencia flatulenta de Roland no es mera leyenda, sino que aparece en documentos administrativos oficiales ingleses. El acuerdo se menciona en el Liber Feodorum, comúnmente conocido como Book of Fees, una recopilación del siglo XIII de propiedades feudales y los servicios debidos por ellas. Anticuarios posteriores, entre ellos el historiador John Bale en el siglo XVI, también registraron la tradición, ayudando a preservar el peculiar legado de Roland. La formulación latina exacta ha sido citada y recitada a lo largo de siglos de erudición, razón por la cual podemos estar seguros de que se trataba de una condición auténtica, aunque excéntrica, de la tenencia de la tierra, y no de una invención soez. Algunos relatos sugieren que la finca fue recuperada más tarde por la corona, posiblemente porque Eduardo I o sus funcionarios consideraron el acuerdo demasiado vulgar para la dignidad real, aunque los detalles siguen siendo objeto de debate entre los historiadores.
Legado y significado cultural
Roland el Pedorro es un vívido recordatorio de que el humor sobre las flatulencias no es nada nuevo y se disfrutaba abiertamente incluso en los niveles más altos de la sociedad medieval. Su historia anticipa a flatulistas profesionales posteriores, como el artista francés del siglo XIX Le Pétomane, que atraía a enormes multitudes en el Moulin Rouge con sus emisiones controladas. El relato de Roland también ilumina la sorprendente flexibilidad del sistema feudal, en el que la tierra podía poseerse a cambio de servicios que iban de lo solemne a lo absurdo. Los historiadores modernos lo citan al abordar el entretenimiento medieval, las actitudes hacia el cuerpo y la pura variedad de las tenencias en serjeanty. Lejos de ser reprimida como algo vergonzoso, su actuación se formalizó por ley y se recompensó con una propiedad, revelando una cultura mucho más cómoda con la comedia corporal de lo que llegarían a ser muchas épocas posteriores, más mojigatas.
¿Sabías que?
- El deber anual de Roland se resumía en el latín medieval como un salto, un silbido y un pedo, todos ejecutados ante el rey el día de Navidad.
- Su tenencia está registrada en el Book of Fees (Liber Feodorum), un auténtico documento administrativo real del siglo XIII.
- La finca que poseía era Hemingstone, en Suffolk, concedida durante el reinado de Enrique II de Inglaterra.
- Las tenencias feudales en serjeanty podían exigir servicios tan variados como sostener la cabeza del rey durante las agitadas travesías del Canal o, en el caso de Roland, actuar mediante flatulencias.
Dato curioso
El título oficial de Roland se traduce aproximadamente como 'Roland el Pedorro', y su única actuación anual constituía una renta legalmente suficiente para toda una hacienda. En términos feudales, un pedo bien cronometrado al año pagaba prácticamente la hipoteca.
Fuentes
- Broughton, Bradford B., Dictionary of Medieval Knighthood and Chivalry, Greenwood Press, 1986
- Allen, Valerie, On Farting: Language and Laughter in the Middle Ages, Palgrave Macmillan, 2007
- The Book of Fees (Liber Feodorum), Public Record Office, Inglaterra, siglo XIII