Embarazo y flatulencia
La flatulencia es uno de los trastornos más frecuentemente reportados pero menos discutidos durante el embarazo. La buena noticia: es casi siempre normal. La mala noticia: puede ser considerable — y biológicamente completamente inevitable. Detrás del aumento de la producción de gas durante el embarazo se esconden fascinantes cambios hormonales, mecánicos y microbiológicos.
La progesterona: la hormona relajante
La hormona del embarazo progesterona aumenta notablemente ya en las primeras semanas y permanece elevada hasta el parto. Su función principal es relajar el músculo liso para prevenir el parto prematuro. Pero el músculo liso no se encuentra solo en el útero — también forma las paredes de todo el tracto gastrointestinal. La progesterona ralentiza por tanto el peristaltismo: los alimentos y el gas se mueven más lentamente a través del intestino. El tiempo de tránsito prolongado da a las bacterias intestinales más tiempo para fermentar los carbohidratos no digeridos — y más fermentación significa más gas. Al mismo tiempo, la progesterona relaja el esfínter esofágico inferior, responsable también del ardor de estómago y el mayor eructar.
Presión mecánica: cuando el útero presiona el intestino
A partir del segundo trimestre, el útero en crecimiento empieza a desplazar físicamente los órganos circundantes. El intestino, el estómago y el hígado son empujados hacia arriba y a los lados. Esta compresión mecánica ralentiza aún más el tránsito del gas y aumenta la sensación subjetiva de plenitud e hinchazón — incluso si la cantidad real de gas no ha aumentado drásticamente. En el tercer trimestre, cuando el útero está en su mayor tamaño, muchas embarazadas refieren una sensación constante de plenitud, incluso después de comidas pequeñas. Comer porciones más pequeñas y frecuentes puede reducir significativamente el nivel de molestias.
Suplementos de hierro y suplementos nutricionales
Los suplementos de hierro se usan ampliamente durante el embarazo — y son conocidos por sus efectos sobre el intestino. El hierro altera la composición del microbiota intestinal, ralentiza el tránsito intestinal y en muchas mujeres provoca estreñimiento, hinchazón y a veces diarrea. El hierro ferroso (Fe²⁺) tiene mayor biodisponibilidad en ayunas, pero es menos bien tolerado por el estómago. El hierro férrico (Fe³⁺) y el hierro liposomal suelen tolerarse mejor. Los suplementos de ácido fólico y magnesio también pueden influir en la actividad intestinal. Las mujeres que sufren de fuerte hinchazón causada por los suplementos de hierro deben hablar con su ginecólogo sobre formulaciones alternativas.
Estrategias prácticas
Dado que las causas hormonales son invariables, el alivio se centra en lo que se puede influir: dieta y estilo de vida. Las comidas más pequeñas y frecuentes reducen la carga de fermentación en un momento dado. Los alimentos ricos en FODMAP como legumbres, verduras de cebolla, col y bebidas carbonatadas pueden reducirse temporalmente. El ejercicio físico regular y moderado — caminar, nadar, yoga prenatal — apoya el peristaltismo intestinal. La hidratación adecuada evita que el tránsito ralentizado lleve al estreñimiento. Los probióticos muestran efectos favorables en algunos estudios, pero la evidencia aún no es concluyente. Para molestias persistentes o graves, consultar siempre a la matrona o ginecólogo.
¿Sabías que?
- La progesterona relaja no solo el útero sino todo el tracto gastrointestinal — ralentizando la digestión y favoreciendo la hinchazón.
- En el tercer trimestre, el intestino está desplazado hasta 5 cm hacia arriba por la presión del útero en crecimiento.
- Los suplementos de hierro durante el embarazo alteran el microbiota intestinal y son uno de los desencadenantes más comunes de molestias digestivas.
- Masticar chicle y las bebidas carbonatadas empeoran la hinchazón por la deglución adicional de aire.
Dato curioso
En una encuesta británica a 1.200 embarazadas, el 84% declaró tirarse pedos significativamente más durante el embarazo que antes — pero solo el 12% lo había comentado con su ginecólogo o matrona. El tema sigue siendo uno de los problemas de embarazo más buscados pero menos discutidos.
Fuentes
- Wald, A. et al. (1982). Effect of pregnancy on gastrointestinal transit. Digestive Diseases and Sciences, 27(11), 1015–1018.
- Parry, E. et al. (1970). Transit time in the small intestine in pregnancy. Journal of Obstetrics and Gynaecology, 77(10), 900–901.
- Bäckström, R. et al. (2018). Iron supplementation alters the gut microbiota in pregnant women. Journal of Nutrition, 148(9), 1399–1408.
- Vazquez, J.C. (2010). Constipation, haemorrhoids, and heartburn in pregnancy. Clinical Evidence, BMJ.