Pedos de cerdo: metano, estiércol y la ciencia de los gases porcinos
Los cerdos son famosos por su apetito, pero su sistema digestivo también los convierte en notables productores de gases intestinales. Desde la fermentación en el intestino grueso hasta las fosas de purín que literalmente han explotado, la ciencia de las flatulencias porcinas es sorprendentemente dramática.
Cómo producen gases los cerdos
A diferencia de las vacas y las ovejas, los cerdos son animales monogástricos, es decir, tienen un estómago de una sola cámara en lugar de un rumen de varios compartimentos. No fermentan hierba de forma continua en un enorme preestómago. En cambio, la mayor parte de la fermentación microbiana ocurre en el intestino grueso —en el ciego y el colon—, donde las bacterias residentes descomponen la fibra y los carbohidratos no digeridos que escaparon del intestino delgado. Esta fermentación libera hidrógeno, dióxido de carbono y algo de metano, junto con trazas de compuestos de azufre como el sulfuro de hidrógeno que dan al gas porcino su célebre olor. Como los cerdos comen dietas densas en energía a base de cereales, su microbioma intestinal está adaptado para fermentar rápidamente almidón y fibra soluble, produciendo volúmenes considerables de gas tras comer. La composición cambia con la dieta: los piensos ricos en fibra aumentan el hidrógeno y el metano, mientras que las raciones ricas en proteína favorecen gases sulfurosos más malolientes.
El metano y el problema del estiércol
Cuando la gente piensa en el ganado y el clima, suele imaginar vacas eructando. Los cerdos emiten mucho menos metano entérico por animal que los rumiantes, porque su fermentación intestinal genera cantidades menores de gas. Sin embargo, el mayor problema climático de los cerdos no son en absoluto sus flatulencias, sino su estiércol. En las grandes granjas intensivas, el purín se almacena en tanques, fosas y lagunas abiertas donde se descompone sin oxígeno. Estas condiciones anaerobias son ideales para los metanógenos, arqueas que convierten la materia orgánica en metano. La gestión del estiércol puede representar la mayor parte de la huella de metano de una explotación porcina, superando con creces los gases que emiten directamente los animales. Por eso, capturar biogás del purín y mejorar las prácticas de almacenamiento son clave para reducir el impacto ambiental de la producción de carne de cerdo en todo el mundo.
El establo que explota y las fosas tóxicas
El gas de los cerdos puede ser realmente peligroso. En enero de 2014, una granja porcina de Rasdorf, Alemania, fue noticia cuando una acumulación de metano procedente de los animales y su estiércol se incendió, al parecer por una chispa de electricidad estática. La explosión dañó el establo, levantó el techo y dejó a un cerdo con quemaduras. Más allá de estas raras explosiones, el verdadero peligro cotidiano es el sulfuro de hidrógeno. A medida que el estiércol se descompone en fosas y tanques cerrados, libera este gas pesado y tóxico, que puede acumularse en concentraciones letales en segundos cuando se agita el purín. Trabajadores y animales han muerto por intoxicación con sulfuro de hidrógeno en edificios mal ventilados. Por eso las granjas modernas dependen de una ventilación cuidadosa, de la vigilancia de gases y de protocolos de seguridad estrictos al manejar el estiércol.
Dieta, bienestar y menos emisiones
Investigadores y ganaderos trabajan activamente para reducir tanto el olor como el impacto climático de los gases porcinos. Ajustar la dieta es una de las palancas más eficaces: añadir fibras fermentables, enzimas o probióticos puede cambiar los patrones de fermentación, mejorar la eficiencia del pienso y reducir el olor. Aditivos como el ácido benzoico y ciertos extractos vegetales han demostrado reducir las emisiones de amoníaco y azufre. En cuanto al estiércol, cubrir las lagunas, acidificar el purín e instalar digestores anaerobios que capturan el metano para generar energía convierten un problema de contaminación en biogás renovable. Estas medidas también mejoran la calidad del aire dentro de los establos, lo que beneficia el bienestar animal y la salud de los trabajadores. Gestionar el gas de los cerdos, resulta, tiene tanto que ver con la ingeniería y la nutrición como con la biología.
¿Sabías que...?
- Los cerdos son fermentadores monogástricos del intestino grueso, por lo que emiten mucho menos metano entérico que las vacas o las ovejas.
- La mayor parte del metano de una granja porcina procede del estiércol almacenado, no de las flatulencias de los animales.
- El sulfuro de hidrógeno liberado por las fosas de purín puede alcanzar niveles letales en segundos cuando se remueve el estiércol.
- Una explosión de metano en una granja porcina alemana en 2014 levantó el techo del establo e hirió a un cerdo.
Dato curioso
En 2014, en un establo de cerdos de Rasdorf, Alemania, se acumuló tanto metano que una chispa de electricidad estática lo hizo estallar: la explosión reventó el techo y dejó a un desafortunado cerdo con la piel chamuscada.
Fuentes
- Jensen, B. B., Methanogenesis in monogastric animals, Environmental Monitoring and Assessment, 1996
- U.S. EPA, Inventory of Greenhouse Gas Emissions and Sinks: Manure Management, 2023
- Chenard, L. et al., Hydrogen Sulphide Hazards in Swine Operations, Journal of Agricultural Safety and Health, 2003