📜 Historia y Cultura

Las flatulencias en la antigua India: viento, Ayurveda y la doctrina del Apana Vayu

La medicina de la antigua India, y sobre todo la tradición ayurvédica, desarrolló uno de los sistemas más detallados del mundo para comprender los gases intestinales. Lejos de ser un simple motivo de vergüenza, la flatulencia se veía como el flujo descendente y saludable de un viento vital, y contenerla se consideraba una auténtica amenaza para la salud.

El Ayurveda y los cinco Vayus: Apana como viento descendente

En la medicina ayurvédica clásica, todas las funciones corporales están gobernadas por tres doshas: vata, pitta y kapha. Vata, el principio del movimiento formado por aire y espacio, se subdivide en cinco vayus, es decir, vientos: prana, udana, samana, vyana y apana. El apana vayu es el viento descendente que reside en el colon, la vejiga y la pelvis. Rige toda expulsión hacia abajo y hacia afuera: la defecación, la micción, la menstruación, el parto y la salida de gases intestinales, llamada en sánscrito adhovata. Los textos fundacionales del Ayurveda, la Charaka Samhita y la Sushruta Samhita, describen un apana sano como aquel que fluye suavemente hacia abajo. Cuando el apana se obstruye o se invierte hacia arriba, el resultado son hinchazón, estreñimiento y dolor. Para los médicos de la antigua India, un pedo en el momento oportuno no era, por tanto, motivo de vergüenza, sino una señal tranquilizadora de que el viento del cuerpo se movía en la dirección correcta.

Los trece impulsos naturales: por qué los médicos desaconsejaban aguantarse

Una de las ideas más llamativas de la fisiología ayurvédica es la doctrina de los adharaniya vega: los impulsos naturales que nunca deben reprimirse. La Charaka Samhita enumera trece de ellos, entre los que se cuentan la flatulencia (adhovata), las heces, la orina, el eructo, el estornudo, el bostezo, el hambre, la sed, el sueño, la tos, las lágrimas y el vómito. Los médicos de la antigua India sostenían que contener a propósito un pedo obliga al apana vayu a subir en contra de su naturaleza, provocando distensión abdominal, dolores en forma de cólico, estreñimiento, retención de orina y heces, y trastornos que podían llegar hasta el corazón y la cabeza. La respuesta recomendada era sencilla: no luchar contra el impulso, sino restablecer el flujo descendente adecuado mediante movimiento suave, alimentos cálidos y untuosos, enemas medicados (basti) y hierbas carminativas. Es una intuición notablemente moderna: la gastroenterología actual también reconoce que reprimir los gases de forma habitual puede empeorar la hinchazón y las molestias abdominales.

Alimento, digestión y Agni: la antigua ciencia de la dieta que produce gases

En el centro de la digestión ayurvédica está agni, el 'fuego' metabólico que transforma los alimentos. Cuando agni es débil, la comida se digiere de forma incompleta y produce ama —un residuo pegajoso— junto con exceso de gases y un vata irritado. La dietética ayurvédica clasifica los alimentos según su tendencia a generar viento: las legumbres secas como los garbanzos y ciertas lentejas, las verduras crudas y los alimentos fríos o secos se consideran fuertemente provocadores de vata. Para contrarrestarlo, los cocineros y médicos de la antigua India recurrían a una farmacia de especias carminativas que aún hoy son básicas en la cocina: hingu (asafétida), jiraka (comino), ajamoda y yavani (ajwain), shunthi (jengibre seco) y maricha (pimienta negra). La fórmula clásica Hingvastaka churna —un polvo construido en torno a la asafétida— se prescribía, y se sigue prescribiendo, para los gases y la digestión lenta. El Ayurveda también advertía contra el viruddha ahara, las combinaciones de alimentos 'incompatibles'. La costumbre casi universal en la India de cocinar frijoles y lentejas con asafétida y comino desciende directamente de esta ciencia antiflatulencia.

Más allá de la medicina: las flatulencias en el yoga, el dharma y la vida cotidiana

El viento intestinal no se limitó a los tratados médicos. El yoga, que comparte raíces profundas con el Ayurveda, incluye pavanamuktasana —literalmente la 'postura que libera el viento'—, una familia de posturas concebidas expresamente para movilizar los gases atrapados en el intestino y aliviar la hinchazón. En el terreno de la conducta social, la literatura de los Dharmashastra, que codificaba la etiqueta cotidiana, trataba las emisiones corporales como cuestiones de pureza ritual y prescribía cuándo y cómo debía uno retirarse y purificarse. La narrativa sánscrita, desde las fábulas morales hasta los versos satíricos, empleaba a veces la flatulencia con fines cómicos, usando el pedo involuntario para desinflar la dignidad de los engreídos, un recurso familiar en el humor popular de todo el mundo. En conjunto, estos hilos revelan una civilización que trataba los gases intestinales con una seriedad inusual: a la vez signo diagnóstico para el médico, impulso natural que nunca debía negarse, objetivo de especias y posturas y, en ocasiones, un chiste muy antiguo.

¿Sabías que...?

Dato curioso

La postura de yoga pavanamuktasana toma su nombre de las palabras sánscritas pavana ('viento') y mukta ('liberación'): es, literalmente, la 'postura que libera el viento', recomendada durante siglos para movilizar los gases intestinales atrapados. Quien la practica se tumba boca arriba y lleva las rodillas al pecho, comprimiendo suavemente el abdomen. Pocas tradiciones de ejercicio han sido tan honestas sobre sus objetivos.

Fuentes

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