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Murciélagos, erizos e insectívoros: la flatulencia en los pequeños mamíferos

Mientras que los elefantes, las vacas y las ballenas son famosas por su flatulencia, los pequeños mamíferos suelen pasarse por alto. Sin embargo, los insectívoros como los murciélagos, los erizos y las musarañas tienen fascinantes biologías digestivas con perfiles de gas únicos. Los murciélagos carnívoros producen gases diferentes a las especies frugívoras (comedoras de fruta) — y algunos insectívoros poseen adaptaciones especiales para la absorción de nitrógeno de su comida.

Murciélagos: dos tipos alimentarios, dos perfiles de gas

Los murciélagos son el segundo orden más grande de mamíferos y muestran una diversidad alimentaria extrema: murciélagos come-insectos (insectívoros), come-frutas (frugívoros), bebedores de néctar (nectarívoros) y especies vampiro (sanguívoros). Estas diferentes estrategias alimentarias producen perfiles de gas intestinal muy diferentes. Los murciélagos insectívoros tienen tractos digestivos muy cortos (típicos de los animales carnívoros), lo que minimiza el tiempo de fermentación — producen comparativamente poco gas. Las especies frugívoras tienen pasajes intestinales más largos con mayor potencial de fermentación. Particularmente llamativo: los murciélagos de la fruta del Viejo Mundo (Pteropodidae) producen considerables cantidades de CO₂ y metano de la fermentación del azúcar de la fruta — y son conocidos por sus fuertes y característicos pedos que sorprendieron a los zoólogos en estudios de campo.

Murciélagos vampiro: sangre como alimento principal, gas intestinal mínimo

El murciélago vampiro común (Desmodus rotundus) es el más conocido de las tres especies de murciélagos vampiro y se alimenta exclusivamente de sangre. La sangre es extremadamente rica en proteínas (esencialmente aminoácidos puros) y contiene casi ningún hidrato de carbono o fibra fermentable. El resultado: los murciélagos vampiro producen extremadamente poco gas intestinal por fermentación. El alto contenido proteico lleva sin embargo a una considerable producción de amoníaco en el ciclo de la urea. Interesante para los investigadores del gas intestinal: los murciélagos vampiro tienen microbiomas especializados optimizados para la nutrición a base de sangre, y en consecuencia producen apenas metano o H₂S — sino compuestos nitrogenados inusuales.

Erizos y musarañas: insectívoros nocturnos con intestinos activos

Los erizos no son murciélagos, pero también pertenecen a los insectívoros y tienen una biología digestiva notable. Con una alta proporción de quitina (el polímero estructural de las conchas de los insectos) en su dieta, su intestino se enfrenta a un desafío: la quitina es difícilmente digerible por los mamíferos y puede servir como sustrato para la fermentación como las fibras vegetales indigeribles. Algunas especies de erizo poseen bacterias productoras de quitinasa en el intestino que descomponen la quitina — un mecanismo digestivo desconocido en otros mamíferos. Las musarañas, por el contrario, tienen la tasa metabólica más alta de todos los mamíferos (su corazón late hasta 1.200 veces por minuto) y deben comer cada 2–4 horas — el intestino trabaja continuamente a plena capacidad.

Vuelo y gestión del gas: un desafío fisiológico

Para los mamíferos voladores como los murciélagos, el gas intestinal representa un desafío particular: el exceso de gas en el tracto digestivo aumenta el peso y altera el equilibrio aerodinámico. Hay indicios de que los murciélagos en vuelo muestran un mayor comportamiento de liberación de gas antes de los vuelos largos — similar a cómo se aconseja a los pilotos que eviten alimentos que producen gas antes del despegue. Los análisis moleculares-genéticos del microbioma de los murciélagos (realizados en el contexto de la investigación de zoonosis, ya que los murciélagos albergan muchos patógenos) muestran que los microbiomas de los murciélagos difieren significativamente de otros mamíferos y parecen estar optimizados para una fermentación eficiente y de bajo gas.

¿Sabías que?

Dato curioso

En un estudio sobre la transmisión zoonótica de murciélagos a humanos, los microbiólogos examinaron la flora intestinal de más de 3.000 murciélagos de 60 especies. Como subproducto del estudio, también analizaron la producción de gas de los animales. El sorprendente resultado: los murciélagos frugívoros en cautiverio produjeron más gas en relación al tamaño corporal que cualquier otra especie de mamífero examinada. Los zoólogos en el campo informan que las colonias de murciélagos de la fruta en las cuevas se caracterizan por un olor distintivo que indica su presencia de manera más confiable que los ecos y sonidos.

Fuentes

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