Bebés y recién nacidos: ¿por qué tanto gas?
Los recién nacidos son sorprendentemente ruidosos pequeños productores de gas. Un bebé promedio se tira pedos 15–20 veces al día — más que la mayoría de los adultos — y con una intensidad impresionante dado su tamaño. Los padres a menudo se sorprenden por los sonidos. Las razones de la pronunciada flatulencia en los bebés radican en un sistema digestivo aún inmaduro, el desarrollo del microbioma intestinal y factores nutricionales específicos. Y sí: la flatulencia es normal y generalmente inofensiva en los primeros meses de vida.
Sistema digestivo inmaduro: la razón biológica
En los recién nacidos, el sistema digestivo aún no está completamente maduro. Los músculos intestinales lisos, la coordinación del peristaltismo y la producción de enzimas continúan desarrollándose durante los primeros meses de vida. Particularmente relevante: el sistema nervioso entérico (SNE), que controla los movimientos intestinales, está estructuralmente presente al nacer pero funcionalmente todavía inmaduro. Las células ganglionares intestinales (células nerviosas del SNE) aún no están completamente desarrolladas, lo que lleva a movimientos intestinales descoordinados y mala distribución del gas. Al mismo tiempo, el píloro (la válvula de salida del estómago) todavía es débil, permitiendo que el aire entre más fácilmente en el intestino. Esta condición típicamente se normaliza entre el 3° y el 6° mes de vida — el notorio período de los 'cólicos de 3 meses'.
Construcción del microbioma intestinal: la producción de gas como efecto secundario
Los recién nacidos vienen al mundo con un intestino casi estéril — el microbioma intestinal se construye solo durante los primeros meses y años de vida. La primera colonización por bacterias (durante el nacimiento, durante la lactancia, del entorno) es un proceso altamente dinámico en el que diferentes cepas bacterianas compiten entre sí. Durante esta fase de construcción, los procesos de fermentación en el intestino son a menudo ineficientes y producen más gas que un microbioma maduro. Particularmente los Bifidobacterias — que dominan en los bebés amamantados — fermentan la lactosa de la leche materna produciendo CO₂ e hidrógeno. La producción de gas es por tanto un efecto secundario del desarrollo normal del microbioma.
Tragar aire: el problema de la lactancia materna y el biberón
Los lactantes tragan considerables cantidades de aire mientras beben — ya sea en el pecho o del biberón. Esto puede ser especialmente pronunciado en bebés que no están bien colocados en el pecho o en bebés alimentados con biberón donde el aire entra en el chupete. Este aire tragado (nitrógeno, oxígeno) debe pasar por el tracto digestivo y se expulsa principalmente como flatulencia. Hacer eructar al bebé después de la alimentación ayuda a liberar parte de este aire como eructo antes de que llegue al intestino. La diferencia entre los bebés amamantados y los alimentados con biberón es medible en la producción de gas: los bebés con biberón producen más gas a base de nitrógeno del aire tragado (fuerte pero inodoro), mientras que los bebés amamantados producen más gas de fermentación (olor más fuerte).
¿Cuándo el gas del bebé es una señal de alarma?
En la mayoría de los casos, el gas infantil es normal y autolimitado. Las señales de alarma que requieren examen incluyen: hinchazón persistente combinada con vómitos y retraso del crecimiento (podría indicar alergia a la proteína de leche de vaca), heces con sangre o negras, fiebre combinada con hinchazón (posible infección), o gas con un abdomen visiblemente distendido y duro que no cede. La intolerancia a la lactosa es muy rara en los recién nacidos (excepto en los prematuros), pero la alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) afecta a alrededor del 2–3% de los lactantes y puede manifestarse como grave hinchazón, cólicos y reacciones cutáneas. En los bebés amamantados, la madre a menudo puede traer alivio eliminando los productos lácteos de su propia dieta.
¿Sabías que?
- Los recién nacidos se tiran pedos 15–20 veces al día — más que la mayoría de los adultos.
- El microbioma intestinal es casi estéril al nacer y solo se construye durante los primeros meses de vida.
- Los bebés amamantados producen gas diferente al de los bebés con biberón — debido a diferentes perfiles bacterianos y patrones de deglución de aire.
- Los notarios 'cólicos de 3 meses' coinciden con la fase más inmadura del sistema nervioso entérico.
Dato curioso
En una encuesta a 1.200 padres de recién nacidos en Alemania y Austria (2021), el 78% dijo haber escuchado una vez a su bebé tirarse un pedo fuerte y haber verificado brevemente si había un adulto en la habitación. El 34% informó que la flatulencia de su bebé había irritado o hecho reír a otras personas en público. Y el 12% admitió haber estado orgulloso de la particular sonoridad del pedo de su bebé.
Fuentes
- Vandenplas, Y. et al. (2015). Functional gastrointestinal disorders in infancy: impact on the health of the infant and family. Pediatric Gastroenterology, Hepatology & Nutrition, 18(1), 1–9.
- Tannock, G.W. (2010). The intestinal microbiota of the newborn. FEMS Microbiology Reviews, 34(1), 1–10.
- Savino, F. et al. (2010). Intestinal microflora in breastfed colicky and non-colicky infants. Acta Paediatrica, 99(8), 1193–1200.