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Pedos de hipopótamo: la gaseosa verdad sobre los gigantes de los ríos de África

Los hipopótamos son famosos por el desastre explosivo que esparcen con la cola, pero ¿qué pasa con los gases que fermentan dentro de estos herbívoros de dos toneladas? La verdadera historia de las flatulencias del hipopótamo es más extraña y más científica de lo que sugieren los mitos de internet.

Un intestino sorprendentemente complejo

A pesar de parecer cerdos gigantes, los hipopótamos son pseudorrumiantes: poseen un gran estómago de varias cámaras donde microbios simbióticos fermentan plantas acuáticas y terrestres muy fibrosas. A diferencia de los rumiantes verdaderos como el ganado, los hipopótamos no rumian, pero su fermentación en el estómago anterior descompone la celulosa a lo largo de muchas horas. Esta lenta digestión microbiana produce inevitablemente gases, principalmente dióxido de carbono, metano e hidrógeno, mientras las bacterias se dan un festín con los aproximadamente cuarenta kilos de hierba que un hipopótamo pasta cada noche. Como su tracto digestivo es enorme y sus comidas son fibrosas, los hipopótamos generan un suministro interno constante de gas de fermentación. Buena parte se eructa o se absorbe, pero una porción sale como flatulencia. Su anatomía inusual los convierte en un fascinante caso de estudio sobre cómo los herbívoros no bovinos procesan una dieta vegetal exigente.

El mito de la cola que se agita

Los vídeos virales de "pedos de hipopótamo" muestran en realidad algo muy distinto. Cuando un macho dominante defeca, gira rápidamente su cola corta y con forma de paleta para esparcir el estiércol por una amplia zona, una conducta llamada esparcimiento de estiércol o ducha de excrementos. Así lanza las heces sobre juncos, rivales y orillas para marcar el territorio y señalar su estatus a otros hipopótamos. Los observadores confunden a menudo el rociado y los ruidos que lo acompañan con un pedo colosal, pero se trata sobre todo de defecación combinada con un marcaje de olor, no de expulsión de gas. Las flatulencias reales del hipopótamo existen, por supuesto, y pueden ser audibles, sobre todo bajo el agua, donde las burbujas suben de forma llamativa. Aun así, el famoso espectáculo del helicóptero de cola es un ritual de comunicación arraigado en la conducta territorial, no el estallido gaseoso que afirman los memes.

Metano, clima y gas de los herbívoros

Como otros grandes herbívoros, los hipopótamos liberan metano, un potente gas de efecto invernadero, tanto por flatulencias como por eructos. Los investigadores que han estudiado su digestión descubrieron que producen menos metano por kilogramo de masa corporal que el ganado, en parte porque su fermentación anterior es comparativamente eficiente y su metabolismo es lento. Aun así, con poblaciones concentradas a lo largo de ríos y lagos africanos, su emisión colectiva de gas contribuye al ciclo local del carbono y de los nutrientes. Resulta intrigante que los hipopótamos transporten enormes cantidades de nutrientes de la tierra al agua mediante su estiércol, fertilizando los ecosistemas acuáticos y alimentando a peces e insectos. Su digestión gaseosa y desordenada es por tanto ecológicamente importante y conecta el pastoreo de las praderas con la química de los ríos. Comprender el metano de los herbívoros, incluido el de los hipopótamos, ayuda a los científicos a modelar cómo influyen los animales salvajes en el balance de gases de efecto invernadero del planeta.

Pedos bajo el agua y comportamiento

Los hipopótamos pasan hasta dieciséis horas al día sumergidos en ríos y lagos para mantenerse frescos y proteger su piel del sol. Este estilo de vida acuático hace que buena parte de sus flatulencias ocurra bajo el agua, donde el gas que escapa forma burbujas visibles en lugar del sonido en el aire que la gente espera. Cuidadores e investigadores informan de que los hipopótamos en cautividad pueden ser notablemente flatulentos, sobre todo después de comer, y los ruidos resuenan por los recintos. Como los hipopótamos están entre los grandes animales más peligrosos de África, observar de cerca su conducta digestiva en libertad es difícil y a veces arriesgado. Mucho de lo que sabemos procede de los zoológicos, donde las dietas se controlan y los animales se vigilan con seguridad. Desde lagunas burbujeantes hasta recintos atronadores, la gaseosa fama del hipopótamo está bien merecida, aunque los vídeos virales suelen mostrar estiércol, no viento.

¿Sabías que...?

Dato curioso

La cola esparce-estiércol de un hipopótamo puede lanzar excrementos varios metros, y un macho dominante con buena puntería redecora encantado la espalda de un rival como apestosa actualización de estatus.

Fuentes

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