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Los pedos de los camellos

Los camellos son famosos por sobrevivir en los desiertos casi sin agua, pero su digestión también los convierte en sorprendentes productores de gas. Aquí está la ciencia de lo que sale por ambos extremos de un camello.

¿De verdad se tiran pedos los camellos?

Los camellos son pseudorrumiantes: a diferencia de los verdaderos rumiantes como las vacas, poseen un estómago de tres cámaras en lugar de cuatro, pero fermentan el alimento de una forma microbiana muy similar. Miles de millones de bacterias, arqueas y protozoos en el preestómago descomponen las duras y fibrosas plantas del desierto que el animal jamás podría digerir por sí solo. Esta fermentación libera grandes volúmenes de gas, principalmente dióxido de carbono, hidrógeno y metano. La mayor parte de ese gas se expulsa hacia arriba como eructo, pero una fracción significativa recorre todo el intestino y sale como flatulencia. Así que sí, los camellos se tiran pedos de verdad, y dado su tamaño y su dieta rica en fibra, cada emisión puede ser considerable. El gas es un subproducto natural e inevitable de convertir matorral espinoso en energía aprovechable en uno de los entornos más duros de la Tierra.

La cuestión del metano

Durante años los científicos supusieron que los camélidos emitían mucho menos metano que el ganado vacuno, y algunos los consideraban una alternativa respetuosa con el clima en las regiones áridas. Un estudio decisivo de 2014 de Marcus Clauss y sus colegas dio la vuelta a esa idea. Al medir camellos, llamas y alpacas en cámaras respiratorias selladas, los investigadores descubrieron que los camélidos producen metano en niveles ampliamente comparables a los rumiantes una vez ajustados por masa corporal e ingesta de alimento. En términos absolutos, un solo camello libera menos que una vaca grande, pero la diferencia por kilogramo es modesta. Como el metano es un gas de efecto invernadero unas 28 veces más calentador que el dióxido de carbono a lo largo de un siglo, la digestión de los camellos es una contribución real, aunque menor, a las emisiones globales.

Digestión del desierto y microbios intestinales

El intestino del camello es una obra maestra de eficiencia moldeada por la escasez. El alimento avanza lentamente por el sistema, a veces demorándose durante días, de modo que los microbios disponen del máximo tiempo para extraer nutrientes y agua de un forraje seco y de baja calidad. Es precisamente esa fermentación prolongada la que genera tanto gas. El microbioma del camello está especialmente adaptado para descomponer la celulosa e incluso plantas del desierto levemente tóxicas, y recicla el nitrógeno con una notable frugalidad, lo que permite al animal sobrevivir con dietas pobres en proteínas. El agua se reabsorbe de forma tan agresiva que los excrementos de camello son célebres por estar lo bastante secos como para arder como combustible. El precio de esta extraordinaria economía es una producción interna constante de hidrógeno y metano, que debe ventilarse de un modo u otro para evitar que se acumule presión en el tracto digestivo.

Camellos, cultura y curiosidad

Los camellos han transportado personas, mercancías y ejércitos por los desiertos durante milenios, y sus funciones corporales figuran desde antiguo en el folclore, el humor e incluso el saber veterinario de los pueblos pastores. Hoy los científicos estudian la digestión de los camélidos por razones serias: modelar los balances de gases de efecto invernadero en las naciones áridas, mejorar la nutrición animal y comprender microbiomas que prosperan bajo un estrés extremo. Medir el gas es un arte delicado que emplea cámaras respiratorias selladas o la técnica del trazador SF6, en la que un gas marcador inofensivo revela cuánto metano respira y eructa un animal. Desde los camellos de carreras del Golfo hasta los rebaños lecheros del Cuerno de África, entender lo que entra y lo que sale ayuda a equilibrar la producción de alimentos con un planeta que se calienta.

¿Sabías que?

Dato curioso

Como los camellos fermentan el alimento durante días, una sola comida de matorral del desierto puede hacer que un camello siga produciendo gas en silencio mucho después de haberse marchado al siguiente oasis.

Fuentes

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